
El planeta Tierra a diferencia de otros planetas conocidos, es una joya única. Por más que el ser humano intente acondicionar Marte para vivir en unos años, nunca viviremos felices en otro lugar más, que el lugar del que procedemos. Además la historia nos ha demostrado que todo aquello hecho por el ser humano no dura para siempre o en todo caso no han tenido con una misma lógica (y por ende por una esencia o un "ser"), ya que es un intento de rebelión contra la naturaleza o contra el ser de las cosas. Las cosas establecidas en general por el cosmos, la naturaleza, la lógica de la muerte y la vida; las flores, la vegetación y el nacimiento y muerte de seres vivos, son las únicas cosas que siempre han de ser legendarias. No lo son las ciudades, los edificios, las modas, las tecnologías, ni cualquier otra invención humana.
Es como una especie de ley de la que no podemos escapar, y un ejemplo de ello son nuestras vidas, la presencia de un dios en casi todas las civilizaciones humanas y los milagros.
El ser humano es un ser rebelde por naturaleza porque está desprovisto de condiciones bio-genéticas a diferencia de otros animales, es un ser que, para sobrevivir, necesita convivir en sociedad, crear mundos (ciudades) y universos sígnicos, porque desarrolló este sentido, como producto de sus faltas físicas.
Lo legendario y lo superfluo
Después de todo, el ser humano sin duda alguna es un ser rebelde. Para ilustrarlo mejor, hice una interpretación (que puede o no ser verdadera) de la historia bíblica de Adán y Eva, que explica el origen de la raza humana y que es muy popular en occidente.
Cuando Dios creó a Adán y Eva, los hizo a imagen y semejanza de su ser (con la capacidad de crear mundos) y los creó porque necesitaba de un ser que viviera y disfrutara de lo que había creado. Adan y Eva eran felices eran ignorantes y estaban enamorados de todo aquello que veían. Vivían la razón de ser de las cosas y Dios (encarnando su sentir de amor) les proveía de todo y vivían una vida colmada de felicidad.
Sin embargo, Dios les prohibió probar de los frutos del árbol de la ciencia del bien y el mal .
El árbol de la sabiduria, del bien y el mal
Al respecto mucha gente se pregunta la razón de ser de este árbol en el paraíso, pero el que, según mi análisis, es una metáfora que representa la esencia del conocer humano, ya que las cosas existen de manera caótica (el todo), pero que al ser "probadas" por el ser humano, han de cobrar sentido. Literalmente, es el único ser capaz de hacer existir las cosas, incluyendo al bien y el mal.
Por ejemplo, la serpiente, que según el texto, se supone encarna a Satanás, que es el que tienta al ser humano, es el ser encarna el mal latente que cobra existencia, al obtener una razón de ser. Esta razón de ser puede ser únicamente otorgada por el ser humano, ya que hace existir las cosas cuando las define. Aquello que no es definible, tiene el riesgo de no existir, como los platillos voladores; la muerte; Dios; o el sentido de la vida.
La presencia del "árbol de la ciencia" o de la sabiduría hacen referencia a que el cognocer, el conocimiento humano y nuestras definiciones se forman por dicotomías, o por la función de descartes. El fruto que prueba el ser humano tiene un efecto en su forma de ver el mundo y se aleja de el Edén o felicidad plena, porque ahora direcciona su felicidad, a manera de búsqueda del conocimiento, al perseguir una verdad o un absolutismo que no existe.
Por alguna razón todo lo creado por el hombre, incluyendo las tecnologías, funcionan y cobran una razón de ser si unicamente se sujetan a leyes físicas. Sin ellas, caen en la incoherencia.
Necesitamos evidencias para creer
El ser humano al ser expulsado del Edén, se sumerge en lo que se denomina la infelicidad. Afuera del Edén encuentra un mundo de caos, en el que ahora tiene que valerse, por sí mismo para sobrevivir. Es algo así como el hijo que se va de casa, y que tiene que buscar dónde vivir, se construye su casa, y se acostumbra a él. Vive con la plata que le manda el papá, pero que siente que le falta un tornillo y no se siente lleno, porque se ha enajenado y negado a sus raíces. Se artificializa creando modas y productos que le dan felicidades momentáneas, pero nunca tendrá la certeza de nada.
El ser humano, el desarrollo y la felicidad de sus sociedades, no están en las cosas artificiales, o las cosas materiales, ya que han de ser imperfectas, y se basan en productos artificiales como el dinero. No podemos administrar recursos naturales que son elementales para la vida, como el agua, en modalidades de administración que se basen en lucro. La plenitud en efectos está en los procesos. El mundo ha sido creado para que todo sea en abundancia, lo que la hace escaza es el sistema, sus estructuras económicas y la mala distribución del acceso. La plenitud se encuentra en sujetarse a la esencia de las cosas, y no ir en contra de ellas. La paz mundial, es posible, si no vamos a la guerra porque los otros piensan diferente a nosotros (búsqueda del absolutismo o la verdad basada en nosotros). La verdad está a nuestro alrededor y en todo. No en el facebook, ni el shopping center.


