
Hoy en día y como siempre lo ha sido desde que se imperó la sociedad moderna occidental, nos hemos referido a nuestro entorno como un instrumento. Los animales, junto con los recursos naturales, han sido y siguen siendo entendidos como objetos que sirven para satisfacer nuestros deseos. Hemos utilizado la vida de este planeta de manera egoísta para nuestro favor y satisfacción. El concepto de progreso en nuestras sociedades se ha distorsionado, ya que la sociedad consumista tiene como principal premisa a un instrumento como el fin de su felicidad: el dinero.
La alienación del ser humano resulta ser su fin, puesto que niega su propio ser. Digo alienación, porque se ha 'divorciado' de la tierra como tal. Es la misma especie de separación cartesiana dual de mente y cuerpo, 'yo' y entorno, ser humano y tierra, que vienen a ser las bases de la sociedad capitalista y de consumo. El ser humano niega que es parte de la Tierra, y que tiene un mismo nivel de importancia e igualdad que cualquier otro ser en ella. Este divorcio lleva al ser humano a la miseria y a la infelicidad, porque concibe y enfoca su felicidad que es algo real, en algo irreal como el dinero. La felicidad es real porque es algo que nos llena el alma, y esta se siente cuando amamos y hacemos que lo que amamos.
Por ejemplo, una sociedad que vive netamente de la explotación de sus recursos (economías extractivistas) no solamente es incompetente en la economía internacional, sino que esta enajenada de sus fines como sociedad. Este tipo de economías es característica de los países subdesarrollados y sumidos en la pobreza. Naciones cuya dirección esta equivocada y que están condenadas a un circulo vicioso.
Acerca del dinero:
Basamos nuestra felicidad en un objeto artificial construido por nuestro imaginario. Le dotamos de un valor que en la realidad no existe y en base a este, administramos y controlamos los recursos naturales de la Tierra pero en nuestro propio beneficio. Talamos inmensas hectáreas de bosques para reemplazarlos por plantaciones de palma y producir ingredientes cosméticos, como pasa en los bosques de Borneo; cazamos canguros en Australia para fabricar zapatillas o explotamos niños y mujeres gestantes en fábricas. Hemos inventado una catástrofe que en realidad no debería existir y, sin embargo, existe tanta gente que odia este mundo, pues hemos diseñado un sistema cuya premisa de felicidad única se basa en un elemento relacionado al progreso, no a los fines de bienestar humanos. Hablo de la invención de la moneda, el dinero, el CASH y que ha regido los sistemas económicos internacionales y lo ha dotado de un significado concertado en cada cultura y sociedad: El progreso.
El ser humano como lo habré mencionado antes es un ser sígnico por naturaleza y en ese sentido, se ha otorgado un significado monetario a los recursos naturales y los animales. Hablamos de hectáreas de pinos en un bosque, tantos millones de dólares; número o toneladas de gallinas son tantos millones de dólares.
La evolución no esta en nuestras características físicas, el crecimiento económico, o en las mejoras tecnológicas, sino en cómo manejamos esa capacidad de dotar de significación a nuestro mundo. Solamente a través de qué mundo creemos o cómo sea nuestra concepción de lo que en realidad es el dinero, los alimentos, y en realidad de todo lo que nos rodea, podremos crear nuevas concepciones de vida. Solo de esta forma utilizaremos los conocimientos humanos en favor del desarrollo, no solo de nuestra sociedad, sino de la Tierra y de toda vida que yace en ella. Esa es la razón de ser del ser humano. No existe el verdadero cambio si no empieza por el cambio de nuestra concepción del mundo.
Abrimos el periódico y lo que vemos son enfoques de desarrollo basados en TLC'S masivos, que a las finales son contraproducentes ya que implican más extractivismo de recursos naturales y explotación de animales. Todo esto no se toma en cuenta, solamente se tiene el enfoque económico. Nunca vamos a encontrar la felicidad si nos AUTODESTRUIMOS. El comercio y una economia solamente será saludable y buena si estas van en armonía y en sostebilidad con la naturaleza: Si se talan 10 hectáreas de árboles para hacer muebles; plantar 20 hectáreas. Si se van a sacrificar animales para consumo, al menos que estos vivan de manera apropiada hasta el momento de su sacrificio y no que sean industrializados como objetos. El ser humano no es un monstruo, solamente es presa de un sistema del que cree que no puede salir. Piensa que no puede cambiar las cosas, cuando en realidad depende de él.
A lo largo de la historia, el ser humano ha ido en busca de una felicidad que según él es utópica. Lo es tal cual porque la busca en caminos equivocados. La felicidad plena nunca va a existir en el incremento del PBI porque se centra en los medios; tampoco en aquellos programas sociales que tienen una visión de desarrollo del ser humano a costa de recursos naturales. La felicidad de nuestras sociedades está en la democracia y en las relaciones de igualdad, no solo entre seres humanos, sino entre el ser humano y los demás seres vivos de este planeta y todos los recursos naturales, ya que están provistos de vida. Ese es el Edén o el verdadero paraíso del que se originó el ser humano, y en el que alguna vez fue feliz.
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