....Nadie dijo que era el fin de la Tierra.

sábado, 13 de febrero de 2010

Un close up a las cuestión de las drogas en las sociedades no occidentales y la lucha antidrogas




En términos farmacológicos una droga es toda materia prima cuya composición química contiene principios activos en su sustancia y que proporcionan una accion farmacológica útil en terapeutica. Como enfermedad, la drogadicción viene a ser la dependencia de sustancias que afecten el sistema nervioso y las funciones cerebrales, y que tienen efectos en el comportamiento. Es placentera en tanto causa alucinaciones y sensaciones de euforia; pero en algunas personas puede producir desesperación o sentimientos de muerte.

En esta entrada hablaremos sobre las drogas en las sociedades no occidentales, la lucha antidrogas y los acuerdos de cooperacion; y la resistencia de los cocaleros en el Peru.

Cuando hablamos de drogas en terminos socio-culturales no existe una definicion unica. He discutido con muchas personas que consumen 'drogas', a unas las considero adictas, a otras no, entre factores como la concepcion que poseen de la accion que tienen de 'fumar hierba', para algunos, no es drogarse, a pesar de que realizan la misma operacion que otra persona que si considera dicha accion como drogarse. Para entenderlo mejor, vemos que la hoja de coca para un campesino andino no es droga, sino es una hierba que lo ayuda a resistir el trabajo duro en sus quehaceres cotidianos, es decir, es un 'RECURSO'; mientras que para un occidental, la hoja de coca es nada menos que 'DROGA'. Y porque? porque las concepciones de lo que es cada cosa surgen de las circunstancias de cada sociedad.

El tabaco cumple los requisitos exactos de ser llamado 'droga', incluso bajo la definición occidental, ya que genera dependencias psíquicas y fisiológicas, pero es legítima en tanto existe una concertación social que nadie duda(que por supuesto, oculta intereses economicos provenientes de las grandes industrias tabacaleras europeas y americanas). Muchas cosas que hacemos no tienen a primera vista una explicación, pero ocultan razones que van más allá de nuestro común entendimiento. Tales son los planes de cooperación en la lucha antidrogas que, a finales de cuentas, ocultan lógicas más verticales que de verdadera 'cooperación'.

Las definiciones de droga son subjetivas, en tanto son construcciones sociales artificiales que difieren de sociedad en sociedad, y de individuo a individuo. Muchos jóvenes que se consideran 'alternativos' consumen marihuana u hongos alucinógenos porque consideran que les permite abrir su mente y llegar a niveles 'supras'. Incluso para ellos esto no es drogarse, es un 'ritual espiritual'. Hacen énfasis en que nunca tocarían sustancias 'químicamente procesadas' en tanto están contaminadas, que éstas si son adictivas y perjudiciales o son las drogas de verdad.

Lo correcto o no correcto es legitimado por cada sociedad o grupo, lo que indica que nosotros no somos nadie para prohibir el consumo de hierbas en otras sociedades o grupos, simplemente porque se les puede dar un mal uso, al igual que el cigarrillo, el alcohol, la televisión basura, el sexo, y productos de la vida diaria, cuyos ingredientes, son terriblemente adictivos y perjudiciales para salud, pero de los que nadie dice nada. Aquella definición farmacológica representa solamente una pequeña categoría de la cantidad de cosas que consumimos que nos hacen literalmente 'adictos' fisiologicamente o psicologicamente o que a las finales nos conducen a la muerte. Curiosamente los productos cuyas composiciones son más artificiales, nos hacen daño.

La denominación de drogas a ciertas sustancias se basa en las circunstancias de cada sociedad, la cual esta constituida por estructuras economicas, religiosas y sociales, y de las que una de ellas determinarán la prohibición de una u otra cosa. En nuestra sociedad de consumo son las económicas, y las reglas se rigen bajo estas.


Todo, absolutamente todo, causará un efecto perjudicial y descontrolado si no le das un sentido certero y una razón de ser. Si se hace por simple hedonismo, de modo que quede en el cuerpo o por simple lucir social, es decir, por razones superficiales. El problema con las adicciones , no es un problema del producto, es un problema de la sociedad.

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